miércoles, 30 de noviembre de 2011

Altar Católico en Puente Genil, Córdoba




Nos envían estas bellas imágenes del altar de la Parroquia de Santiago Apóstol de Puente Génil, Córdoba, durante el mes de los fieles difuntos. El altar se hallaba dispuesto con cruz central a ejemplo del Romano Pontífice y con un sencillo antipendio de color negro.

Esplendor de la Liturgia en Ferrandina, Italia





 
Esplendor de la liturgia en Ferrandina Italia, en la Santa Misa Novus Ordo oficiada por Mons. Salvatore Ligorio, Arzobispo de Matera-Irsina. Destacamos el uso de ornamentos tradicionales, así como el uso de la dalmática pontifical y de la disposición del altar siguiendo la catequesis del Santo Padre con cruz central.

Muniat Intrantes Crux Domino Famulantes

martes, 29 de noviembre de 2011

El Magisterio de Pío XII sobre la Liturgia


Un  interesante artículo publicado por la web Lex Orandi, del Sacerdote y liturgista Adolfo Ivorra, sobre el Magisterio del Venerable Pío XII sobre la Sagrada Liturgia.

Les recomendamos la lectura de dicho artículo aquí.

Interesante encuesta sobre el hábito religioso y la sotana sacerdotal


Religión en Libertad ofrece una encuesta en la que pregunta acerca de un tema por todos conocido: ¿Deben llevar hábito los religiosos, y sotana o clergyman los curas? 

La respuesta no sorprende, es justo lo contrario que aducen los clérigos y religiosos modernistas: "A la gente no les gusta", "somos más cercanos".

Triunfa el sí con un aplastante 84 %, mientras un 2 % que piensa que no y un 11 % piensa que debería ser optativo.

Pueden votar en esta encuesta aquí.

Mons. Fellay anuncia en una entrevista una respuesta inminente al Preámbulo doctrinal



El superior general de la FSSPX explica en una entrevista que aprovechará la posibilidad de «modificaciones» prevista por la Santa Sede.

El sitio web oficial de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) reproduce con fecha 28 de noviembre una entrevista con el superior general, Bernard Fellay. El obispo suizo expone en ella la posición de su congregación sobre el Preámbulo Doctrinal que le entregó el cardenal William Levada el pasado 14 de septiembre.

Fellay defiende la extrema discreción que están manteniendo ambas partes sobre su contenido como algo "normal en todo asunto importante, porque garantiza su seriedad".

Aunque no detalla el contenido del Preámbulo, monseñor Fellay sí dice que va acompañado de una nota donde "se indica que puede recibir aclaraciones y modificaciones". "No es un texto definitivo", añade: "En breve responderemos a este documento indicando con franqueza las posiciones doctrinales que nos parece indispensable sostener. Nuestra preocupación constante desde el inicio de nuestras conversaciones con la Santa Sede -y nuestros interlocutores lo saben bien- ha sido presentar con total lealtad la posición tradicional".

El superior general de la FSSPX afirma también que "el texto -incluso en su estado actual, que necesita numerosas aclaraciones- puede suscitar la oposición de los progresistas, que no admiten ni siquiera la idea de una discusión sobre el Concilio".

La clave: el Concilio

"Es verdad", continúa monseñor Fellay, "que no podemos avalar este Preámbulo Doctrinal, que sin embargo prevé un margen para una ´legítima discusión´ sobre ciertos puntos del Concilio. ¿Hasta dónde llega ese margen? La propuesta que haré estos días a las autoridades romanas y su respuesta nos permitirán evaluar qué posibilidades se nos permiten. Sea cual sea el resultado de estas conversaciones, el documento final que sea aceptado o rechazado se hará público".

Fellay insiste en que el debate es "esencialmente doctrinal y se refiere principalmente al Concilio", pero recuerda que ese debate está también fuera de la FSSPX, y cita los recientes libros del teólogo Brunero Gherardini (Vaticano II: una explicación pendiente) sobre el alcance de los documentos conciliares, y del historiador Roberto de Mattei sobre las influencias que se ejercieron en el aula conciliar, que han abierto esa cuestión a fondo en Italia, con gran calado en la curia romana.

Estos trabajos "demuestran que la Fraternidad no está sola en ver los problemas doctrinales que plantea el Concilio", y que "la adhesión al Concilio es problemática".

El estatuto canónico

"Las precisiones que obtengamos o no obtengamos tendrán el mérito no despreciable de mostrar mejor dónde están las dificultades y dónde las soluciones. Éste es el espíritu que ha guiado constantemente nuestras conversaciones teológicas de estos dos últimos años", continúa Fellay, quien reitera que la aceptación o no de ese Preámbulo "condicionará la obtención o no de un estatuto canónico". En efecto, añade, la posición de siempre de la FSSPX es que dejar de lado las cuestiones doctrinales para conseguir un estatuto canónico "nos expondría a ver esas mismas divergencias resurgir inevitablemente, convirtiendo el estatuto canónico en algo, más que precario, invivible".

Monseñor Fellay señala como ejemplo "las interpretaciones evolutivas" que se han dado sobre los puntos más problemáticos: "Es imposible adherirse de forma estable a una doctrina en movimiento". Frente a eso, recuerda la vigencia del Credo como "profesión de fe católica".

La crisis de la Iglesia mengua los efectivos

En cuanto a la crisis de la Iglesia, monseñor Fellay afirma que, "salvo un milagro, no puede tener una solución instantánea", y añade: "Querer que Dios otorgue la victoria sin pedir a los soldados dar la batalla, es una forma de deserción. Querer el fin de la crisis sin verse afectado o implicado, no es amar verdaderamente a la Iglesia. La Providencia no nos dispensa de cumplir nuestro deber de estado allá donde nos ha situado, ni de asumir nuestras responsabilidades ni de responder a las gracias que nos ha concedido".

Como datos de esa crisis, cita la falta de sacerdotes y la sobredimensión de algunas estructuras eclesiásticas, al tiempo que los efectivos para atenderlas descienden cada vez más: "Los obispos y sacerdotes jóvenes que heredan esta situación son cada vez más conscientes de la esterilidad de cincuenta años de apertura al mundo moderno... Se preguntan si la Iglesia podía adaptarse al mundo sin adoptar su espíritu. Estos obispos y estos sacerdotes se plantean estas cuestiones, y nos las plantean a nosotros... discretamente. Nosotros les respondemos que hay que saber si, ante tal penuria, la Tradición católica es una simple opción, o si es una solución necesaria. Responder que es una opción es minimizar o negar la crisis en la Iglesia, contentarse con medidas que ya han demostrado su ineficacia".

Por último, monseñor Fellay aborda la oposición de algunos obispos a Roma, "sorda pero eficaz ante el Motu Proprio sobre la misa tridentina", y que se extendería también a ellos, y pide al Papa que si hay una solución canónica para la FSSPX "ponga los medios para hacerla realmente eficaz"

Una respuesta de fe

Al tiempo que llama a una cruzada de oración del rosario "con la meditación profunda de sus misterios" para salir de esa crisis, Fellay apunta que "no estamos en una situación normal que nos permitiría contentarnos con una mediocridad rutinaria". La solución de la crisis no vendrá de la "astucia política" o la "negociación diplomática", sino de una "mirada de fe", más allá de "aspiraciones demasiado humanas" y de "miedos demasiado naturales", para "poder servir verdaderamente a la Iglesia".

Religión en Libertad

Calendario Litúrgico de la Forma Extraordinaria 2011-2012


Calendario litúrgico de la Forma Extraordinaria 2011-2012.  (184 páginas). Encuadernación en espiral con tapa plástica traslúcida. Este calendario contiene el ordo diario de la misa y del oficio divino de todo el año litúrgico, con introducciones a las tiempos litúrgicos y sus normas, a las fiestas más importantes y a algunas peculiaridades de la forma extraordinaria del Rito Romano. Además contiene en Apéndice, las lecciones contratas de la fiesta de los santos aprobadas para el Calendario Nacional del Reino de España (1963).

PRECIO: 9,50 euros + gastos de envío.

PEDIDOS: santamariarenet@hotmail.com

o llamando al (00 34) 619 011 226

Hermanos de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina
Pasaje de las Hazas, 2 Bº N
45002 TOLEDO (ESPAÑA)

Santa María Reina

La Misa tradicional en España


Les traemos un interesante artículo analizando la situación y progresos de la Santa Misa con la Forma Extraordinaria en España, así como sus trabas. Les recomiendo su lectura, estamos absolutamente de acuerdo con sus palabras.


Un reciente artículo sobre la supresión de la Misa dominical en la Forma Ordinaria en el Oratorio de Birmingham, en el Reino Unido, por ser masiva la asistencia de fieles a la Forma Extraordinaria, ha dado lugar a un interesante debate en los comentarios. Todos estos comentarios llevan parte de razón.

Afirmar que la Forma Extraordinaria no progresa en España es absurdo; si nos remontamos a una década solo se oficiaba la Misa tradicional en las ciudades de Madrid y de Barcelona. Y unos años más atrás únicamente en la minúscula pero denodada capilla de la calle Laforja, en la ciudad condal (aparte de la actividad de la FSSPX). Hoy, sin embargo, hay una extensa lista de iglesias donde se oficia con el Misal del Beato Juan XXIII, que pueden leer al margen derecho de esta web. Es innegable que el número de celebraciones se ha multiplicado, y también el número de sacerdotes capaces de oficiarla.

También es cierto que el auge es más lento y menos espectacular que en otros países como Francia, Reino Unido o Estados Unidos. Las razones son diversas y, evidentemente, como apuntan algunos lectores, existen aún numerosos prejuicios entre obispos y sacerdotes.

¿Por qué se dan estos prejuicios? algún lector ha apuntado la falta de obediencia a las disposiciones de Roma. Pero nosotros añadiríamos un factor igual de preocupante o más, que es la falta de confianza. Piensan quizás que la promoción o el conocimiento de esta forma litúrgica socava una imagen identitaria y de futuro de la Iglesia concebida en las últimas décadas como la única posible. En definitiva: no se fían del Papa. Si confiaran en el Santo Padre aceptarían que hoy ambas formas del Rito Romano pueden influenciarse mútuamente de forma beneficiosa y que este biformalismo del Rito Romano tiene una razón de ser en el plan divino, una importancia para la recuperación del verdadero sentido del culto católico y para la salvación de las almas. Estas torpes resistencias, como afirmó en una ocasión certeramente el Cardenal Ranjith, ralentizan al Papa y obstaculizan el Reino de Dios.

Otros prejuicios son aún más toscos, quizás los sacerdotes más mayores identifican esta forma litúrgica con los años de la postguerra, con ese nacionalcatolicismo del que un día la Iglesia española quiso desprenderse de la noche a la mañana como quien muda de piel. Sin pararse a meditar que esta forma litúrgica es la de Santa Teresa de Jesús, la de San Juan de la Cruz, la de San Ignacio de Loyola.

Algunos lectores han puesto como ejemplo que una metrópolis como Madrid reúna poco más de un centenar de fieles en la Misa tridentina dominical. Pero hay que tener en cuenta que la Misa tradicional en Madrid ha cambiado de ubicación cuatro veces. Cada cambio es prácticamente un empezar de cero. Porque los asistentes a esta forma litúrgica -como católicos normales y corrientes que son- no siempre son incondicionales capaces de recorrer kilómetros, sino también personas que residen en el área del templo donde se celebra. Es paradójico, y lo señalaba en fecha reciente el siempre interesante blog La cigüeña de la torre, que se hayan concedido parroquias personales en el Reino Unido, en Canadá, en EE.UU., en Bélgica, en algunos casos templos grandiosos y de valor artístico a la Liturgia tradicional. Y que sin embargo la capital de la católica España no disponga ya de un templo dedicado a esta forma litúrgica, al menos una capilla céntrica y digna, donde los sacerdotes puedan ejercer todo su apostolado y administrar los sacramentos sin ir de un lado para otro. Una comunidad no la hace solo una Misa puntual, también la catequesis de niños, los grupos de jóvenes y de adultos, las charlas, el espacio donde compartir vivencias e incluso ratos de ocio.

En algunos blogs achacan al Cardenal Rouco Varela el relativo estancamiento de la Forma Extraordinaria en España. Algo de verdad hay, si bien es preciso matizarlo. Es evidente que el Arzobispo de Madrid no simpatiza con la liturgia tradicional: no le interesa y no le gusta. No hay más que ver la iglesia tan fea desde el punto de vista arquitectónico que designó para la Forma Extraordinaria durante la JMJ, y que hubieron de cambiar a toda prisa ante la perplejidad, y posibles protestas a Roma, de los obispos extranjeros.

La sensibilidad del Cardenal Rouco está mucho más cercana a grupos neo-conservadores, fuertemente "postconciliares". El Cardenal Rouco no es perseguidor de la Forma Extraordinaria, pero tampoco valedor: se ha limitado a guardar las formas de cara a Roma, en una política de mínimos. Y mientras gobierne difícilmente va a mejorar estas formas, ni Roma va a exigirle más. Porque para Roma el Cardenal Rouco ha sido y es una baza inmejorable, y ha evitado que España sea un quebradero de cabeza para el Papa como lo son Austria, Alemania, Suiza o Irlanda. La influencia de Rouco en toda la Iglesia española es innegable y esta influencia ha forjado en España un episcopado bastante uniforme, sin luminarias, pero de doctrina coherente y sana, sin extravagancias ni excesos. La heterodoxia eclesial hoy, en España, es un fenómeno absolutamente marginal que, si existe, es porque los medios de comunicación anti-eclesiales insisten en mostrar a los cuatro gatos que la conforman. Y la guinda del pontificado madrileño del Cardenal Rouco ha sido organizar, bajo un gobierno político hostil, una JMJ de las mejor celebradas, y que ha supuesto además un fenómeno de adhesión masiva a Benedicto XVI sin precedentes.

Mientras la Conferencia Episcopal Española tenga a la cabeza al Cardenal Rouco Varela, su estilo es el que, en gran medida, van a seguir muchos de los obispos españoles. Por lo que difícilmente se van a crear en España parroquias personales, ni se va oficiar esta forma en las catedrales, y -salvo tres o cuatro obispos valientes- no vamos a asistir a los solemnes pontificales que, por ejemplo, protagonizan los cardenales y obispos de otros países. Y mucho menos se va a enseñar, ni tan siquiera a mostrar una sola Misa, en los seminarios.

Por este motivo también, existe esa sensación entre los fieles tradicionales de casi tener que pedir perdón por las Misas. En algunas diocesis el obispo correspondiente se obsesiona con que solo se oficie por un único sacerdote y en un único templo. En otras el sacerdote que las oficia sufre la frialdad de su obispo y del presbiterio. En otras se desanima a las cofradías. En otras los sacerdotes jóvenes la celebran a escondidas por miedo a verse postergados a las peores parroquias. En otras los seminaristas nos escriben y nos cuentan que no pueden asistir a las Misas por temor a señalarse.

Ahora, por ejemplo, la enfermedad del sacerdote ha supuesto la suspensión de la Misa en Salamanca, sin que el Ordinario de la diócesis nombre un sustituto. Al igual que se canceló en Mallorca cuando trasladaron al capellán castrense que la oficiaba. No se percibe aún la Forma Extraordinaria como un derecho, sino como un favor. E incluso los fieles se resisten a dar los pasos que marca el motu proprio como si no se creyeran del todo el derecho que el Papa les ha concedido.

Podemos seguir añadiendo, especulando si se quiere, otras causas del crecimiento algo más lento de la Forma Extraordinaria en España. Los católicos británicos, por ejemplo, han debido combatir siempre contra una oficialidad protestante. Esto los ha hecho más luchadores, más cultos en su fe en busca de argumentos sólidos, más apegados a su tradición católica, y por lo tanto más proclives a apreciar también el patrimonio litúrgico y espiritual de esta tradición. Algo similar ocurre en Francia donde la lucha de los católicos no ha sido contra los anglicanos, sino contra un feroz laicismo oficial.

En Estados Unidos existe una "élite" educada en colegios y universidades católicos muy conservadores. Unos centros que hoy, en gran parte, están contribuyendo a la difusión de la Forma Extraordinaria y de la herméutica de la continuidad en el culto. Por el contrario, en España los colegios privados y concertados que educan a buena parte de nuestra juventud, están en manos de religiosos progresistas fuertemente apegados al evanescente "espíritu del concilio" que, conscientemente o no, promueven una religiosidad mas cercana a la "new age" que al catecismo. La excepción a ésto son los colegios del Opus Dei, pero la Obra -salvo honrosas excepciones- tampoco ha querido por el momento secundar de forma decidida este uso litúrgico que tanto amó su fundador.

Éste, creemos, es un análisis realista, pero no hay motivos tampoco para el desánimo. Los pasos que se han dado en los últimos años han sido enormes. E incluso las trabas a la Forma Extraordinaria son un reconocimiento de su existencia e importancia. Se da incluso un fenómeno curioso: alguna que otra vez, desde las curias diocesanas, hay una especie de hipercrítica o de vigilancia sobre las celebraciones tradicionales: ésto no se puede hacer, el altar está mal dispuesto, esta fiesta no está en el misal de 1962, no se conocen bien las rúbricas, etcétera. Frente al desorden que impera en el Novus Ordo (donde hay muchos sacerdotes que respetan escrupulosamente las rúbricas, pero hay también innumerables abusos, inventivas y necedades sin control en cualquier diócesis española) los críticos al Vetus Ordo están reconociendo que la Misa tradicional no puede oficiarse de cualquier manera, que implica una seriedad, una garantía de fidelidad.

Hay algunas diócesis donde el obispo ha nombrado un buen sacerdote, capaz y piadoso, para hacerse cargo de las Misas, y ha buscado un templo digno. Y esto no tiene que ver con ninguna "ideología" eclesial. Sino que la cuestión ha sido resuelta de buena fe, entre buenas personas.

Creemos que el número de fieles no es tan relevante. Nuestra visión es humana, privada de la verticalidad trascendente que supone cada Misa. Un grupo pequeño de fieles que se reúne para una Misa  rinde un culto a Dios igual de digno que en una iglesia repleta. Salvaguardar nuestra tradición litúrgica es una carrera de relevos. Tratamos de hacerlo lo mejor posible y Dios proveerá.
 

Tríduo en Málaga con la Forma Extraordinaria

 

La Pontificia, Muy Ilustre y Venerable Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto y Nuestra Señora de la Concepción, en Málaga, celebrará los días 5, 6 y 7 de diciembre un Tríduo dedicado a la Inmaculada Concepción, y que se desarrollará de la siguiente forma:

Día 5 - a las 20 horas Santa Misa con la Forma Extraordinaria del Rito Romano.
Día 6 - a las 20 horas Exposición del Santísimo Sacramento.
Día 7 - a las 20 horas Solemnes Vísperas.


El 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, se oficiará la Santa Misa, Novus Ordo, a las 13 horas.

Todos los cultos tendrán lugar en la Parroquia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula, Plaza de los Mártires, Málaga.


 
MISA "RORATE" EN MÁLAGA

El primer día de dicho Tríduo (5 de diciembre, a las 20 horas), como hemos reseñado, se oficiará la Santa Misa cantada con la Forma Extraordinaria del Rito Romano (Misal del Beato Juan XXIII) conforme a lo dispuesto por el motu proprio Summorum Pontificum de Su Santidad Benedicto XVI.
Se tratará de una "Misa Rorate" por lo que, además del uso de la lengua latina y del canto gregoriano, habrá otras características que harán especial esta celebración: canto del Rorate Caeli en el introito, una especial solemnidad y la iluminación exclusivamente con cirios.
Las "Misas Rorate" son Misas votivas de la Santísima Virgen propias de los días de feria del tiempo de Adviento, pero solo pueden celebrarse hasta el 16 de diciembre. Es una tradición que se remonta al siglo XV.

Acción Litúrgica

domingo, 27 de noviembre de 2011

Esplendor de la Liturgia en Imperia, Italia







 
El pasado 26 de noviembre, la Díocesis de Imperia celebraba a su Patrón, San Leonardo de Porto Maurizio. Mons. Mario Oliveri, Obispo de Albenga-Imperia celebró una Solemne Misa Novus Ordo en la Concatedral de San Maurizio en Porto Maurizio de Imperia, para tal celebración Mons. Oliveri usó espléndidos ornamentos de corte tradicional. De igual manera el altar se hallaba dispuesto con cruz central, siguiendo la catequesis del Santo Padre.

Por la tarde Mons. Mario Oliveri, Obispo de Albenga-Imperia, presidió las Vísperas Solemnes, tras las cuales se inició la procesión con la imagen y la reliquia de San Leonardo. 

En el video siguiente pueden ver las Vísperas y la procesión. Podrán observar como Mons. Oliveri no dejó de impartir su bendición en todo el recorrido de la Procesión, como es pertinente en el obispo, y no saludando como suele ser habitual en no pocos.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Interesante artículo sobre el Cíngulo


La web amiga Lex Orandi, trae un artículo muy acertado sobre el cíngulo, tan denostado por no pocos sacerdotes aliados de las causas modernistas. Les recomendamos que lo lean.




Los clérigos y demás ministros que intervienen en las acciones litúrgicas, cuando llevan alba, deben usar una vestidura llamada cíngulo. Antes del misal de 1970 esta prescrito siempre, ahora si el alba queda ajustada al cuerpo, se puede prescindir de él. Así dice la ORGM:

n. 119: "Todos los que se revisten con alba, usarán cíngulo y amito, a no ser que por la forma del alba no se requieran".

n. 336: "La vestidura sagrada para todos los ministros ordenados e instituidos, de cualquier grado, es el alba, que debe ser atada a la cintura con el cíngulo, a no ser que esté hecha de tal manera que se adapte al cuerpo aun sin él".

El misal actual, quizás queriendo huir de un significado alegórico tardío, concibe estas vestiduras desde un punto de vista práctico. Las albas que no necesitan cíngulo son las muy estrechas o, mirando al ministro, las que le quedan ajustadas por su amplitud de cintura. Las albas llamadas "cogullas", amplias por definición y que en otro lugar decíamos que no parecían las más adecuadas para la liturgia, deben llevar siempre cíngulo.
Pero esta mirada funcional no fue la única que subsistía en el cristianismo que vio nacer el cíngulo como vestidura litúrgica. El significado "espiritual" tardío está vinculado a una concepción científica pre-moderna, que veía en los riñones la sede de la líbido. Por esta razón, hasta nuestros días el cíngulo se vinculó en Occidente con la castidad. Algunos que mantienen esta mentalidad, seguramente por la recitación de la oración para revestir este ornamento, suelen pensar que los que no lo llevan, sea la causa que sea, lo hacen por poco aprecio a esta virtud. Hay que decir que el sentido espiritual primigenio no tiene que ver con esa virtud. Si así lo fuera la ORMG no propondría una normativa meramente práctica, y los ministros no célibes nunca deberían llevarlo.
El sentido espiritual primero tiene que ver con una antropología litúrgica concreta. El ceñirse era en el Antiguo Testamento -y en el mundo antiguo según las regiones- algo propio de los esclavos o de la clase trabajadora en general. También se exigía para realizar actividades que así lo exigieran, como por ejemplo los soldados en la guerra. En el Antiguo Testamento vemos una primera alusión en este sentido en la cena pascual:

"Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano" (Ex 12, 11).

También en el Antiguo Testamento el ceñirse está vinculado a una acción sacerdotal. Así en la investidura de los sacerdotes y el comienzo del culto en el libro del Levítico:
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"Le impuso a Aarón la túnica y se la ciñó con la banda" (Lv 8, 7).

En el Nuevo Testamento recoge el sentido de ser un accesorio propio de los esclavos:

"Jesús, sabiendo que el Padre había entregado todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido" (Jn 13, 3-5).

La profecía del martirio de Pedro hace referencia a otro sentido del ceñirse, que es aceptar dicho martirio, además de aludir a la costumbre de ceñirse de la juventud, seguramente referida a la vida activa de los jóvenes:

"En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas a donde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro de ceñirá y te llevará adonde no quieras" (Jn 21, 18).
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También en los evangelios, en san Juan el Bautista, entre sus costumbres, aparece el ceñirse con un accesorio concreto, que será luego imitado por los monjes cristianos:

"Juan llevaba un vestido de pelo de camello con un ceñidor de cuero a la cintura" (Mc 1, 8).

A este respecto, san Juan Crisóstomo comenta:

"Mas ¿por qué -me diréis- usaba de ceñidor del vestido?... Así vestía Elías, así cada uno de aquellos antiguos santos, no sólo porque estaban en actividad continua, ora de camino, ora en otra cualquiera obra necesaria; sino también porque pisoteaban todo ornato de sus personas y se abrazaban con todo género de asperezas" (Homilía sobre el Evangelio de Mateo, 10, 4s).

Después de ver el trasfondo bíblico, podemos comprender mejor por qué la Iglesia a través de los siglos ha conservado esa vestidura. Si la liturgia es etimológicamente "acción en favor del pueblo", parece lógico que los que intervienen en ella revestidos estén ceñidos. También en la liturgia somos siervos del Señor y de la Iglesia. Del primero porque realizamos la tradición que viene del mismo Cristo, como dice san Pablo: "Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido" (1 Cor 11, 23). De la Iglesia porque, aunque seamos sacerdotes, no podemos cambiar nada en la liturgia: "Por lo mismo, nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la Liturgia" (SC 22 §3.)


Adolfo Ivorra

Entrevista al autor de "Summorum Pontificum. ¿un problema o una riqueza?"



Entrevista de Paix Liturgique con el P. Manuel María de Jesús (Manuel Folgar), fundador de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina, autor del libro “Summorum Pontificum, ¿un problema o una riqueza?”.


UN SACERDOTE ESPAÑOL AL SERVICIO DEL MOTU PROPRIO

Hace unos meses se publicó en España un pequeño libro titulado "Motu Proprio Summorum Pontificum, ¿problema o riqueza?”, escrito por el superior de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina, Padre Manuel María de Jesús. La obra fue traducida de inmediato al portugués, lo que prueba el interés que suscita en la península ibérica. En efecto, este libro, editado por cuenta del autor, va a lo esencial y rompe el gran silencio que envuelve, tanto en España como en Portugal, la liberación de la misa tradicional efectuada por Benedicto XVI. Las encuestas encargadas por Paix Liturgique en dichos países evaluaron ese gran silencio: en Portugal, según el sondeo Harris Interactive de 2010, el 74% de los católicos nunca habían oído hablar del Motu Proprio; en España, según el sondeo Ipsos de 2011, esa cifra subía al 81,7%.

Dado lo meritorio que resulta la obra del Padre Manuel, les proponemos descubrir en la siguiente entrevista, el espíritu que lo anima, profundamente preocupado en obedecer al Santo Padre y lleno de alegría y gratitud por el descubrimiento de la liturgia tradicional.

-Padre Manuel, ¿podría presentarse a nuestros lectores?

Padre Manuel: Mi nombre es Manuel Folgar Otero (P. Manuel María de Jesús). Fui ordenado como sacerdote en el año 1988 en la diócesis de Santiago de Compostela. Allí ejercí como sacerdote diocesano las funciones de Vicario Parroquial en la parroquia de San José de la ciudad de Pontevedra (10 años); Capellán de Sanatorios (9 años); Director de la Curia de la Legión de María y Director espiritual de una Sección de la Adoración Nocturna Femenina. A lo largo de doce años ejercí como Profesor de Religión en diversos Institutos de Enseñanza Secundaria. También fui Administrador Parroquial en varias parroquias rurales, las cuales atendí pastoralmente a lo largo de los últimos 15 años. Fundador de la Asociación Privada de fieles: Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina y Cofundador del Instituto Religioso en formación: Misioneras de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina. Desde el año 2009 soy Superior de la Asociación Pública Clerical -Instituto Religioso en formación-: Hermanos de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina, cuya Comunidad está establecida en la ciudad de Toledo (España).

-¿Cuál es su experiencia de la forma extraordinaria del rito romano y el lugar que tiene el Motu Proprio Summorum Pontificum en su vida de sacerdote?

Padre Manuel: Dada mi edad, nací en el año 1962, no tengo recuerdo alguno respecto a la Misa Tradicional durante los años de mi infancia y mucho menos durante mi juventud y posteriormente. La primera vez que asistí a una celebración de la Santa Misa en lo que ahora se llama el uso extraordinario fue después del año 2000. Anteriormente nunca había asistido, ni tan siquiera la había visto celebrar en vídeo o en televisión. Fue a partir del año 2004 0 2005 que comencé a conocer la Liturgia Tradicional por mis visitas al monasterio francés de Le Barroux . También a raíz de una visita al Seminario internacional del Instituto Cristo Rey en Griciliano, coincidiendo allí con la visita del Cardenal Cañizares a primeros de julio del año 2007 en que ordenó nuevos sacerdotes. Pero, sobre todo fue a partir del año 2007, a raíz de la publicación del Motu Proprio, que comencé a celebrar de manera asidua conforme al uso extraordinario. En Octubre de ese mismo año en una audiencia inolvidable para nosotros nos animó mucho a seguir adelante el Cardenal Don Darío Castrillón que era Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei. Hoy en día el uso extraordinario es el propio de nuestra comunidad, tal y como está recogido en nuestras Constituciones.

Mi experiencia es muy positiva y hasta puedo decir que en cierto sentido apasionante. El itinerario del descubrimiento de ese tesoro maravilloso que permanecía escondido lo realicé en compañía de los Hermanos de mi comunidad, pero también en compañía de mis propios feligreses. Para los mayores fue un redescubrimiento y para los más jóvenes toda una novedad. En mis parroquias jamás encontré la más mínima animadversión o resistencia hacia la Misa Tradicional. A alguno podría parecerle increíble, pero ha sido así. Mis feligreses, junto conmigo, vivimos en carne propia aquella experiencia que narra el santo evangelio en la que el padre de familia saca del arcón familiar lo nuevo y lo antiguo. Ese padre de familia fue para nosotros Su Santidad Benedicto XVI que nos mostró y puso a nuestra disposición ese maravilloso tesoro, a la vez antiguo y siempre nuevo, que es la Liturgia bimilenaria de la Iglesia, auténtico monumento de fe y de piedad.

En mi vida de sacerdote ha supuesto un increíble enriquecimiento en todos los sentidos: doctrinal, vida de piedad, identificación con Cristo Sacerdote y Víctima, etc. En muchísimos aspectos que ahora no cabe profundizar. Sin embargo considero oportuno despejar un error. Hay quienes reconocen que la Liturgia Tradicional puede enriquecer al sacerdote que la celebra, pero sería perjudicial para los fieles en el sentido de empobrecerlos espiritualmente, pues su participación y su grado de “comprensión” quedarían muy mermados cuando no totalmente anulados. Humildemente he de decir que esa no es mi experiencia, sino todo lo contrario. La celebración de la Liturgia Tradicional obliga al sacerdote a un mayor cuidado pastoral de los fieles en el sentido de una mayor dedicación a su formación doctrinal y espiritual. Una formación permanente de los fieles, enseñándoles en qué consiste la verdadera actuosa participatio -disposición interior de unirse con Cristo Víctima por medio del sacerdote que como ministro de Cristo y de la Iglesia renueva y ofrece el Santo Sacrificio- y promoviendo la misma. Una mayor dedicación a su formación litúrgica y mistagógica.

-¿Con qué derecho y en base a qué podemos nosotros minusvalorar la capacidad de los fieles para participar dignamente y con fruto en la liturgia bimilenaria de la Iglesia?

Hay fieles de muy bajo nivel cultural y de ambientes muy sencillos que podrían dar clase a muchos que se consideran ilustrados. Fieles que conocen al dedillo los contenidos de la fe y que viven con asombrosa profundidad el misterio eucarístico por su profunda unión con Cristo Sacerdote, sacando de su participación en el Santo Sacrificio la fuerza y la inspiración para luego en el acontecer de su vida diaria ofrecerse como hostias vivas, santas y gratas a Dios. Y nunca han ido a una Facultad de Teología.

Hoy los fieles, gracias a Dios, saben leer y pueden seguir los textos de la Santa Misa en sus misales, para así asociarse más perfectamente a las oraciones de la Sagrada Liturgia. Esto exige una mayor concentración y atención que la de quienes se limitan a escuchar.

Detrás de muchas objeciones hay más ideología que razones fundadas.

-En la introducción, usted ofrece como justificación para su libro el desconocimiento por parte de los sacerdotes españoles, y aún más de los fieles, del texto del Motu Proprio. Entonces usted no estará sorprendido con el resultado del sondeo realizado por la Ipsos comisionada por Paix Liturgique en las vísperas de la JMJ, el cual muestra que el 69,5% de los fieles practicantes españoles jamás han oído hablar del MP? 

No estoy en absoluto sorprendido. Es más, el porcentaje que ofrece la encuesta me parecería incluso más bajo que el porcentaje real. Estoy convencido que la inmensa mayoría de los fieles no han oído hablar del Motu Proprio. Y en ese mismo sentido muchos de los fieles y de los sacerdotes a los que les suena el tema no conocen el contenido del MP. Se lee muy poco. La idea predominante, totalmente deformada, es que el Papa ha permitido la Misa en latín para los seguidores de Monseñor Lefebvre y punto. No son pocos los que se encargan de difundir este equívoco con la finalidad de poner sordina a las enseñanzas del Papa y minusvalorar la trascendencia del Motu Proprio, que dicho sea de paso tiene carácter de ley para la Iglesia universal. Por lo tanto promulga verdaderos derechos y deberes que han de ser respetados por todos.

Tristemente no son pocos los que se quedan únicamente con los titulares sensacionalistas - y que a menudo distorsionan la realidad y los contenidos verdaderos- que ofrecen algunos medios.

-Su libro, su contenido y su forma ahí están para confirmarlo, tiene pues como principal objetivo dar a conocer mejor el texto del MP y la voluntad del Papa en materia de liturgia. ¿Cuál ha sido su acogida en España?

Hemos hecho cuanto hemos podido. La acogida ha sido muy buena por parte de aquellos a los que hemos podido llegar y que dadas nuestras posibilidades no han sido muchos. Lo hemos editado nosotros mismos y no hemos tenido más medio de difusión que un par de páginas web y contactos a nivel personal.

Para un tema como este no puedes contar con ninguna editorial católica. No les interesa, no va con ellos… Piense que el mismo libro de Monseñor Schneider, Dominus Est ,fabuloso, y que dicen que gustó mucho a Benedicto XVI, se ofreció a distintas editoriales de lengua española por un precio irrisorio respecto a los derechos de autor y en aquel momento nadie quiso publicarlo; no sé ahora… Y hablamos de editoriales católicas, algunas de ellas con fama de “conservadoras”. Una vez más, la ideología se impone. Parece como si a algunos les conviniese que la gente no sepa muchas cosas, que la gente no piense libremente, que todos se sometan a los dictados del establishmen dominante. Es una pena, pero tristemente es así. Benedicto XVI ha denunciado repetidamente la dictadura del relativismo. Pues también podríamos hablar, sin lugar a dudas, de la existencia de una dictadura del pensamiento único que está presente y es muy poderosa en algunos círculos.

¿Por qué algunos manifiestan tanto miedo a que la gente conozca, experimente y decida? ¿No se viene proclamando desde hace ya muchos años la “mayoría de edad” de los laicos? Pues déjeseles decidir y no se pongan palos en las ruedas a las decisiones del Santo Padre.

-En el capítulo 9, usted insiste en la necesidad de unidad de las iglesias locales con Roma. Hasta ahora un solo prelado español, Monseñor Ureña Pastor, ha celebrado la forma extraordinaria en su propia diócesis; ¿será que podemos esperar que en breve su ejemplo sea seguido por muchos obispos?

Por estas fechas parece ser que ya ha habido otros dos obispos españoles que han celebrado conforme al uso extraordinario con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, donde por cierto el uso extraordinario ha sido como un apéndice casi invisible. No se ha anunciado ni se le ha dado cobertura. Se han enterado poco más que aquellos que ya de antemano sabían que iban a participar en dichas celebraciones porque formaban parte de grupos ligados al uso extraordinario. Desconozco de quien es la responsabilidad de esto y tampoco me atribuyo el derecho a pensar que se haya hecho con mala fe.

No creo que en breve haya obispos que celebren la Misa Tradicional en sus diócesis, entre otras cosas porque no existe demanda por parte de un número significativo de fieles, religiosos y sacerdotes. Todavía hay sacerdotes que no se atreven ni a aprender ni a celebrar, según ellos mismos dicen, por miedo a la incomprensión y a la crítica… En España estamos viviendo todavía la “etapa Nicodemo”: aprender a celebrar sin ser visto y sin que se sepa…

Contra hechos no caben argumentos y los hechos nos dicen que habrán de ser los fieles y los sacerdotes más convencidos y decididos quienes hayan de abrir brecha en este campo. Desconozco el pensamiento del Santo Padre, pero precisamente con el Motu Proprio parece quedar patente que el Papa ha desligado el tema de la decisión arbitraria de los obispos en este campo. Permanentemente en los últimos años desde Roma se insiste en el “derecho de los fieles” a participar en la Liturgia Tradicional y no del derecho de los Obispos a autorizarla o desautorizarla. La autoridad más alta en materia litúrgica es el Papa y ha sido Benedicto XVI quien ha promulgado el Motu Proprio y de paso ha aprovechado para recordar que la Misa Tradicional nunca estuvo oficialmente prohibida. Esto nos hace pensar que allí donde efectivamente se prohibió se hizo contra derecho.

Las iglesias locales están llamadas a vivir en comunión afectiva y efectiva con la Iglesia madre de Roma. Esta comunión se expresa y manifiesta de manera excelente en la práctica litúrgica. Ciertamente en cada diócesis el Obispo es el máximo responsable de la Liturgia, oficio que ha de desempeñar en perfecta comunión y sintonía con las disposiciones de la Sede Apostólica. Es por esto mismo que el Motu Proprio no disminuye en nada la autoridad de los Obispos.

Otra barbaridad monumental consiste en afirmar que la coexistencia de varios usos litúrgicos pone en peligro la comunión eclesial. Esa argumentación se desmonta rápidamente desde el punto de vista histórico y desde la realidad concreta. Ahí está la riqueza de los distintos ritos litúrgicos orientales y latinos. ¿Se puede afirmar con seriedad que tal variedad pone en peligro la unidad de la Iglesia? Sin embargo la unidad de la Iglesia es atacada cuando se niegan las verdades de fe, cuando se contesta el Magisterio, cuando se desobedece al Vicario de Cristo, o cuando alguien se adueña de la Liturgia como si fuese algo propio, “fabricándola” al margen de las leyes de la Iglesia.

Por otra parte hay Obispos que argumentan que en realidad no hay un número consistente de fieles que les soliciten la celebración del Uso extraordinario. Es verdad. Pero también es verdad que no se puede solicitar aquello que se desconoce. Hoy todavía muchos desconocen la misma existencia del uso extraordinario y por lo tanto no pueden opinar ni decidir libremente.

-Volviendo al sondeo Ipsos comisionado por Paix Liturgique, ¿qué le sugiere el número de 50,4% de los practicantes que se declaran dispuestos a asistir, por lo menos una vez por mes, a la forma extraordinaria, en el caso de que la misma sea celebrada en su parroquia sin sustituir la forma ordinaria? 

No me sorprende en absoluto. Incluso creo que el porcentaje de asistencia sería mayor, pues yo he observado que allí donde se ha celebrado el uso extraordinario, ¡después de 40 años!, los fieles han quedado maravillados y han expresado su deseo de poder asistir más veces. No comprenden porque un tesoro semejante se tiene escondido y cerrado bajo siete llaves. Y hablo de fieles de todas las edades. Por ejemplo, es muy curioso constatar como el uso extraordinario a los más pequeños les encanta. La Misa Tradicional tiene un atractivo muy especial para los monaguillos. También para los jóvenes, quienes tienen una particular sensibilidad y apertura hacia la belleza, el sentido del misterio, la adoración, y el silencio contemplativo.

He de decir también que se impone la necesidad de una formación previa, una verdadera catequesis litúrgica para redescubrir toda la riqueza simbólica, doctrinal y espiritual que el rito posee. Los fieles quedan encantados.

¿Una palabra para concluir?

Padre Manuel: Doy las gracias a Paix Liturgique por esta entrevista. Como su mismo nombre indica se trata de alcanzar la paz litúrgica y sobre todo la paz de los corazones, fruto de la justicia. ¡Y es de justicia respetar los derechos de los fieles así como otorgar a la Liturgia Tradicional el puesto que le corresponde! Así lo expresa nuestro amadísimo Papa Benedicto XVI en la Carta a los Obispos que acompaña el Motu Proprio Summorum Pontificum: “Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial. Nos hace bien a todos conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia y darles el justo puesto”.


Si deseas adquirir el libro, puedes enviar un correo electrónico a:
santamariarenet@hotmail.com
O llamar al siguiente número de teléfono: 0034 619 011 226.
También puedes escribir a:
Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina.
Pasaje de las Hazas, 2 Bajo-N
45002 Toledo ESPAÑA 

jueves, 24 de noviembre de 2011

XX Aniversario del Sínodo Diocesano de Toledo


El pasado 23 de noviembre se cumplieron veinte años de la clausura del Sínodo Diocesano de Toledo. Traemos esta imagen de la firma de las actas sinodales tras la Santa Misa de clausura, presidida por el recordado Cardenal Marcelo González Martín, Arzobispo de Toledo y Primado de España.

Destacamos la espléndida casulla del terno del Cardenal Cisneros que usó el Cardenal, así como la Mitra del Cardenal Quiroga datada en 1577, célebre por ser el modelo que plasmó el Greco en su cuadro del Entierro del Señor de Orgaz, sobre las sienes de San Agustín.

Esplendor de la Liturgia en Marzio, Italia





Mons. Luigi Curti ha celebrado su 75 aniversario como párroco de Marzio, un pequeño pueblo  desde 1936. El martes  22 de noviembre el Obispo de la Diócesis de Como, Mons. Diego Colletti, presidió la Santa Misa Novus Ordo, en acción de gracias, en la Parroquia de San Sebastián de Marzio, Italia.

Ordenación en Bettbrunn, Alemania






 
El pasado 19 de noviembre, Su Eminencia Walter Cardenal Brandmüller, ordenó sacerdote al reverendo Christian Jägger, de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, en la iglesia parroquial de Bettbrunn, en Alemania.

New Liturgical Movement
Acción Litúrgica

Noticias desde el Oratorio de Birmingham, prevalece la Forma Extraordinaria

 
En el Oratorio de San Felipe Neri, en Birmingham,  Reino Unido, era dificultoso sostener las Misas dominicales en ambas formas: Ordinaria y Extraordinaria, siendo necesario suprimir una de ellas. La noticia significativa es que, con acuerdo con el arzobispado, los padres oratorianos han decicido suprimir el Novus Ordo. El número de fieles asistentes a la Misa tradicional era demasiado elevado para ser suprimida.

Messa in Latino
Acción Litúrgica

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Esplendor de la Liturgia en Roma

 


El pasado sábado 19 de noviembre, hizo su primera profesión una Misionera de la Divina Revelación, en Roma. Presidió la Santa Misa, Novus Ordo, Su Eminencia el Cardenal Mauro Piacenza, Prefecto de la Congregación para el Clero. El Cardenal Piacenza usó espléndidos ornamentos tradicionales así como la dalmática pontifical, dando ejemplo a los obispos y sacerdotes de todo el mundo.

Offerimus Tibi Domine

Solución al caso Thiberville

 
Nuestros lectores recordarán la "batalla" que desde hace tiempo se libra en la parroquia de la localidad francesa de Thiberville. Su párroco, el reverendo François Michel, había conseguido un auténtico milagro en una diócesis devastada: la iglesia repleta de fieles, Misa tradicional, adoración eucarística, rezo del rosario, procesiones, el índice más alto de confirmaciones en toda la diócesis, etc. Demasiada piedad para ser tolerada por su liberal obispo, Monseñor Nourrichard, Obispo de Evreux.

El obispo decidió no solo destituirlo sino que la parroquia desapareciera absorvida por otra. El sacerdote se negó a abandonar la iglesia y la comunidad no aceptó al nuevo párroco. El obispo, filo-protestante, amenazó al sacerdote y a los fieles con la excomunión, mientras él concelebraba en ordenaciones de mujeres en iglesias protestantes.

Finalmente, el mediador nombrado por la Congregación para el Clero, Monseñor Boulanger, Obispo de Bayeux-Lisieux, ha propiciado una solución. El padre Michel será el nuevo Rector de la iglesia de Planquay, a pocos kilómetros de su antigua parroquia, y en ella podrá oficiar la Misa en la forma litúrgica que considere conveniente, y seguir realizando su labor pastoral. Aunque con algunas nuevas limitaciones porque, al no ser párroco, necesitará permiso para poder celebrar bautizos o entierros.

Misas con la Forma Extraordinaria en Sevilla


Nuestros amigos de Una Voce Sevilla nos comunican la celebración de las siguientes Misas con la Forma Extraordinaria del Rito Romano:

VIERNES, 25 de NOVIEMBRE, a las 17,30 horas,  y a iniciativa de la asociación Una Voce Sevilla se celebrará Misa de Requiem en la Iglesia de las Salesas de Sevilla (Plaza de las Mercedarias). La Misa será ofrecida por las almas de los fieles difuntos de los asociados, amigos de la Misa Tradicional en Sevilla, y por las de la comunidad de hermanas Salesas. Los cantos gregorianos correrán a cargo de la Schola Gregoriana Iubilate Deo.

DOMINGO 27 DE NOVIEMBRE, primer Domingo de Adviento (Ad te levavi), la Santa Misa que se celebra todos los domingos y fiestas de guardar en la iglesia de las Salesas de Sevilla, será íntegramente cantada. De este modo, y a cargo de la Schola de nuestra asociación, que dirige don Luis Sampedro, serán cantadas todas las partes del ordinario (Misa de Angelis) y del proprio de la Misa en sus melodías gregorianas. Con motivo de esta celebración, la Santa Misa se adelantará cinco minutos, comenzando la celebración a las 10:25 de la mañana.

Acción Litúrgica

El Arzobispo de Perugia celebrará con la Forma Extraordinaria

 
Mons. Gualtiero Bassetti, Arzobispo de Perugia-Città della Pieve oficiará Santa Misa prelaticia, con el Misal del Beato Juan XXIII, el próximo sábado 26 de noviembre, a las 17 horas, en la iglesia de San Felipe Neri, en Perugia, Italia.

Messa in Latino
Acción Litúrgica

martes, 22 de noviembre de 2011

Santa Cecilia, mártir


A tu martirio, más pura y bella
que blancos lirios y azucenas.
Te presentaste a tus verdugos
con fe radiante y sumisión.
Tu cuerpo virgen, nadie profana
todos respetan con devoción
pidiendo al Señor te conceda
su gloria eterna, su bendición.
Santa Cecilia, virgen y mártir
de fe cristiana y amor a Dios.
Oye mi canto que te proclama
mi protectora, mi salvación.
En tu presencia, Santa Cecilia
brotó en mi alma, luz y alegría
sosiego, calma, amor que mora
en el altar de mi corazón.
En tu presencia tanto se siente
la paz serena, deseo ferviente
de quererte llamar mi patrona
mi bien hechora, Santa de amor.
Amén

Monseñor Valentín Miserachs Grau habla en ocasión del centenario del Pontificio Instituto de Música Sacra


En este día de santa Cecilia, celestial patrona de los músicos, nada más oportuno que reproducir la brillante intervención de Mons. Valentín Miserachs Grau tratando del centenario del Pontificio Instituto de Música Sacra, del que es dignísimo presidente. La misma tuvo lugar el pasado domingo 6 de noviembre en Roma, durante la XX Asamblea General de la Federación Internacional Una Voce. Ofrecemos a nuestros lectores las versiones española e italiana y, desde estas líneas, manifestamos nuestro profundo agradecimiento a Monseñor Miserachs por su gentileza y benevolencia.


IMPLICACIONES DE UN CENTENARIO
PONTIFICIO INSTITUTO DE MUSICA SACRA (1911-2011)


El Pontificio Instituto de Música Sacra fue fundado por san Pío X en 1911. El breve pontificio Expleverunt de aprobación y laudatorio lleva la fecha del 14 de noviembre de 1911, pero las actividades habían ya comenzado el 5 de enero de dicho año con la celebración de una santa misa de impetración de gracias. Los cursos propiamente dichos dieron inicio el 9 de enero siguiente. Todo el año académico 2010-2011 ha sido dedicado a la conmemoración del centenario de la fundación de lo que se llamó inicialmente “Escuela Superior de Música Sacra”, pero que bajo el pontificado de Pío XI fue incluida entre las universidades y ateneos eclesiásticos romanos, tomando definitivamente el nombre de “Pontificio Instituto de Música Sacra”.


En el clima de renovación litúrgico-musical que caracterizó la segunda mitad del Ochocientos, en busca de las fuentes puras de la música sacra y que cristalizó en el famoso “motu proprio” de san Pío X Inter sollicitudines, se adquirió la persuasión de que no habría sido posible actuar el programa de la reforma sin escuelas de música sacra. Fue en el seno de la Associazione Italiana Santa Cecilia (AISC) en el que maduró la idea de fundar una escuela superior en Roma, lugar ciertamente el más adecuado en cuanto centro del mundo católico. Desde los primeros proyectos hasta la apertura de la escuela pasaron nada menos que ¡treinta años!


El PIMS fue concebido desde el principio –y se ha mantenido substancialmente fiel a esta vocación– como centro de alta formación especializada en las principales ramas de la música sacra: canto gregoriano, composición, dirección coral, órgano y musicología. No se trata, por lo tanto, de un conservatorio, con el estudio de los diferentes instrumentos, sino de un centro universitario específico de música sacra. Es obvio que, a la música sacra subyace la música tout court: en el curso de composición, por ejemplo, se comienza, como en cualquier conservatorio, por el estudio de la armonía, el contrapunto y la fuga, para pasar luego al de la variación, la forma sonata y la orquestación, antes de llegar a las formas exquisitamente sacras: el motete, la misa, el oratorio. El Instituto ha adherido a la Convención de Bolonia, adecuando sus propios programas y cursos a los nuevos parámetros propuestos en ella. Es en este nuevo espíritu en el que se ha instituido un bienio superior de piano, cuyo estudio, como materia complementaria, se hallaba ya ampliamente presente en nuestros cursos.


Hay que subrayar que, en el año académico apenas transcurrido, alcanzamos el máximo histórico de población escolar con 140 matrículas de alumnos provenientes de Italia en una tercera parte, mientras el resto se puede decir que proviene de los cinco continentes. Al estudio de las diferentes disciplinas hay que añadir actividades exquisitamente musicales como la hermosa temporada de conciertos (que ve mayoritariamente entre sus principales protagonistas a nuestros profesores y alumnos) y, naturalmente, en modo periódico, solemnes celebraciones litúrgicas con canto.


El PIMS no es un organismo de la Iglesia, destinado a la normativa de la música sacra (¡ojalá), sino una escuela en la cual aprender, con el estudio y con la práctica, a convertirse en levadura y ejemplo para las diferentes iglesias esparcidas por todo el orbe católico.


Para conmemorar de manera adecuada una tan feliz efeméride, se comenzó por organizar la temporada de conciertos 2010-2011 con programas especialmente exigentes y referidos al arco histórico de estos cien años, a las diferentes asignaturas de nuestra enseñanza y a los personajes que más se han distinguido en la vida del Instituto. Es de destacar la santa misa que yo mismo celebré en rito romano clásico en la iglesia de los Santos Juan y Petronio en la Via del Mascherone, precisamente el pasado 5 de enero de 2011 y tal como nuestro primer presidente, el R.P. Angelo De Santi, S.I., quiso lanzar las actividades de la naciente escuela, a saber, con el santo sacrificio oficiado “en la intimidad”, con la presencia de sólo algunos profesores y alumnos. Opté por el rito antiguo sea por fidelidad histórica como para dar una alegría espiritual a profesores y alumnos que desde hacía tiempo me pedían (y son numerosos) que de vez en cuando se celebre la santa misa en la forma extraordinaria.


En la última semana del mes de mayo tuvieron lugar los actos más importantes, a saber: la publicación de un grueso volumen que, con el título “Cantemus Domino”, recoge los diferentes y poliédricos aspectos de la historia de estos cien años; la edición de una colección de CD de música del Instituto; la celebración de un importante congreso internacional de música sacra, que contó con la participación de más de cien relatores y se cerró brillantemente con un concierto extraordinario y una solemne misa de acción de gracias. Durante el congreso, tres importantes personalidades vinculadas a la música sacra –a las que se había conferido el doctorado honoris causa, dieron sendas lecciones magistrales que fueron muy apreciadas.


Quisiera poner en relieve que el Santo Padre Benedicto XVI se hizo presente a nuestras fiestas centenarias por medio de una carta suya dirigida a nuestro gran canciller, el cardenal Zenon Grocholewski, en la cual rememoraba los méritos del Instituto a lo largo de sus cien años de historia y nos ha recordado lo importante que es para el futuro continuar labrando en el surco de la gran tradición, condición indispensable para una puesta al día que tenga todas las garantías que la Iglesia ha señalado siempre como connotaciones esenciales de la música sacra –santidad, bondad de formas (arte verdadero) y universalidad– en el sentido que pueda ser ella propuesta a todos, sin cerrarse en formas abstrusas o elitistas y mucho menos replegarse a imitaciones de banales productos de consumo.


He aquí el dedo en la llaga: la invasión en nuestras iglesias de una ola de músicas pseudo-litúrgicas verdaderamente impresentables, tanto en el texto como en la composición. Y, sin embargo, la voluntad de la Iglesia aparece claramente manifestada en las palabras del Santo Padre a las que acabo de aludir. Con expresiones similares ya se había dirigido a nosotros en el discurso que pronunció con ocasión de su visita al PIMS en 2007. Todavía está fresco en nuestra memoria el quirógrafo que el beato papa Juan Pablo II escribió el 22 de noviembre de 2003, para conmemorar el centenario del motu proprio Inter sollicitudines de San Pio X (22 de noviembre de 1903), asumiendo enteramente los principios más importantes de este documento capital, sin olvidar cuanto el concilio Vaticano II había expresado claramente en el capítulo VI de la constitución Sacrosanctum Concilium sobre Sagrada Liturgia siguiendo prácticamente las huellas de aquel santo pontífice que quería que su motu proprio tuviese valor de “código jurídico de la música sacra”. Y aquí uno se pregunta: si también en nuestro tiempo la voluntad de la Iglesia es inequívocamente manifiesta, ¿cómo es que la praxis musical de nuestras iglesias se aparta en modo tan evidente de la sana doctrina?


En la raíz de todo hay varios problemas que deben ser considerados. Por ejemplo, el del repertorio. Hemos aludido a una doble dimensión: el peligro de encerrarse en un círculo restringido que querría experimentar en la liturgia nuevas composiciones consideradas de alta calidad. A propósito de esto hay que decir que la evolución del lenguaje musical hacia horizontes inciertos provoca que el disenso entre la música llamada “seria” y la sensibilidad del pueblo se haga cada vez más profundo. La música litúrgica debe ser “universal”, es decir, presentable a todo tipo de “público”. Es difícil que hoy se escriba buena música con esta característica esencial. No discuto el valor de ciertas producciones contemporáneas, incluso sacras, pero sí la oportunidad de su inserción en la liturgia: no se puede transformar el “oratorio” en “laboratorio” de experimentos.


El segundo aspecto del problema deriva de una falsa interpretación de la doctrina conciliar relativa a la música sacra. Es un hecho que la “renovación” litúrgica post-conciliar (incluyendo la falta casi total de una normativa vinculante a alto nivel) ha consentido una progresiva degradación de la música litúrgica, hasta convertirse las más de las veces en música de consumo, sobre parámetros de la música ligera más vulgar. Esta triste praxis determina no pocas veces una actitud de un agresivo rechazo hacia la verdadera música sacra, de ayer y de hoy, aunque sea sencilla pero escrita según las reglas del arte. Sólo un cambio de mentalidad y una decidida voluntad “reformadora” (que, desgraciadamente, parece todavía lejana) podrían lograr que se recupere en la Iglesia la buena praxis musical, y, con la música, la seriedad de las celebraciones, que no dejarían de atraer, a través de la belleza, a tanta gente, especialmente joven, alejada por la actual praxis imperante, propia de aficionados, falsamente popular, que ha sido erróneamente considerada –quizás hasta en buena fe– como un instrumento eficaz de acercamiento.


Sobre la capacidad de involucración de la que es capaz la buena música litúrgica quisiera añadir tan sólo lo que constituye mi propia experiencia personal. Tengo la fortuna de actuar, desde hace casi cuarenta años, como maestro de capilla de la basílica romana de Santa María la Mayor, donde todos los domingos y fiestas se celebra la santa misa capitular en latín, con canto gregoriano y polifonía y con intervención de órgano (y, en las solemnidades mayores, también con el de un sexteto de metales). Puedo asegurar que los fieles llenan las naves de la basílica y nunca faltan personas, conmovidas hasta las lágrimas, que se acercan para agradecer y que, incluso, especialmente después del canto final del himno a la Madonna Salus Populi Romani, aplauden, sin poder contener la emoción. ¡La gente está sedienta de buena música! Ésta llega directamente al corazón y es capaz hasta de obrar clamorosas conversiones.


Otro punto cardinal de la buena música litúrgica, siempre recordado por el magisterio de la Iglesia, se refiere al primado del órgano de tubos. El órgano ha sido siempre considerado como el instrumento príncipe de la liturgia romana y, en consecuencia, tenido en gran honor y estima. Ya se sabe que otros ritos usan instrumentos distintos o sólo el canto sin ninguna suerte de acompañamiento instrumental. Pero la Iglesia Romana –y también las confesiones nacidas después de la reforma luterana– ven en el órgano el instrumento privilegiado, en modo diríase exclusivo en los países latinos, en tanto en los de tradición anglosajona es frecuente en la liturgia la intervención también de la orquesta. Esto no se debe al capricho o a la casualidad: el órgano tiene raíces muy antiguas y ha salido airoso durante largos siglos en su camino de perfeccionamiento. La calidad de su sonido (producido y sostenido por el aire insuflado en los tubos, homologable al emitido por la voz humana) y la riqueza fónica que le es propia y que lo convierte en todo un mundo en sí mismo (en efecto, ¡no se trata de un sucedáneo de la orquesta!) justifican la predilección que la Iglesia nutre hacia él. No en vano el concilio Vaticano II dedica inspiradas palabras al órgano cuando dice que su “sonido puede aportar un esplendor notable a las ceremonias eclesiásticas y levantar poderosamente las almas hacia Dios y hacia las realidades celestiales”, retomando así la doctrina anterior, sea de san Pío X que del venerable Pío XII (especialmente en su espléndida encíclica Musicae sacrae disciplina. Quisiera recordar al respecto que una de las publicaciones del PIMS que ha tenido mayor y más extenso éxito es el opúsculo Iucunde laudemus, que trae los documentos más importantes del magisterio de la Iglesia en materia de música sacra. Recientemente, dado que la primera edición se halla agotada, hemos dado a la imprenta una nueva, actualizada con los últimos documentos, tanto del magisterio precedente como del magisterio del actual pontífice.


En el curso de esta rápida ojeada a los principales puntos que se hallan en la base de una buena praxis musical llega, por último, el que debería ser el primero en ser considerado, o sea: el canto gregoriano. El gregoriano es el canto oficial de la Iglesia romana, como reitera el Vaticano II. Su repertorio comprende miles de piezas: antiguas, menos antiguas e incluso modernas. Ciertamente la mayor fascinación es la de las composiciones más antiguas, que se remontan a los siglos X-XI. También en este caso nos hallamos frente a un valor objetivo, en cuanto que el canto gregoriano representa una síntesis del canto europeo y mediterráneo, emparentado con el verdadero y auténtico canto popular, incluso de las regiones más lejanas del mundo. Es un canto profundamente humano, esencial, en la riqueza y variedad de los modos, en la libertad rítmica siempre al servicio de la palabra, en la diversidad y diferente grado de dificultad de cada una de las piezas, según el sujeto al que se confía su ejecución, etc. Es un canto que ha encontrado en la Iglesia su “humus” más compatible, y que constituye un tesoro único, de inestimable valor, incluso bajo el punto de vista meramente cultural.


Por eso, el redescubrimiento del canto gregoriano es condición indispensable para devolver su dignidad al canto litúrgico. Y no únicamente como repertorio válido en sí mismo, sino también como ejemplo y fuente de inspiración para nuevas composiciones, como en el caso de los grandes polifonistas del Renacimiento, que, siguiendo los postulados del concilio de Trento, hicieron de la temática gregoriana la estructura que sostiene sus maravillosas composiciones. Si en el canto gregoriano tenemos el camino maestro, ¿por qué no seguirlo y obstinarnos, en cambio, en practicar senderos que, en muchos casos, conducen a ninguna parte? Pero para llevar a cabo este trabajo se necesita contar con personas talentosas y bien preparadas. Tal es el objeto del Pontificio Instituto de Música Sacra. Es por estos nobles ideales por los que se ha batido durante cien años y continuará haciéndolo en el futuro, en la convicción de rendir un servicio indispensable a la Iglesia universal en un campo de primerísima importancia como es el de la música sacra. De ello estaba tan convencido san Pío X que no dudó en escribir en la introducción de su motu proprio estas áureas palabras:


“Entre los cuidados propios del oficio pastoral, no solamente de esta Cátedra, que por inescrutable disposición de la Providencía, aunque indigno, ocupamos, sino también de toda iglesia particular, sin duda uno de los principales es el de mantener y procurar el decoro de la casa del Señor, donde se celebran los augustos misterios de la religión y se junta el pueblo cristiano a recibir la gracia de los sacramentos, asistir al santo sacrificio del altar, adorar al augustísimo sacramento del Cuerpo del Señor y unirse a la común oración de la Iglesia en los públicos y solemnes oficios de la liturgia. (…) Por lo que de motu proprio y a ciencia cierta publicamos esta nuestra Instrucción, a la cual, como si fuese Código jurídico de la música sagrada, queremos con toda plenitud de nuestra Autoridad Apostólica se reconozca fuerza de ley, imponiendo a todos por estas letras de nuestra mano la más escrupulosa obediencia”. Sería verdaderamente deseable que el coraje de san Pío X encontrara eco también en la Iglesia de nuestros días.


Roma, 2011

Maestro Mons. Valentino Miserachs Grau
Presidente del PIMS

Roma Aeterna