lunes, 11 de junio de 2012

Celebraciones del Corpus Christi en Albenga-Imperia











Solemnidad del Corpus Christi en la Parroquia de Santos Gervasio y Protasio, en Valloria, Italia, diócesis de Albenga Imperia. Santa Misa con  la Forma Extraordinaria del Rito Romano, y procesión con su Divina Majestad.

 









Solemnidad del Corpus Christi en el Oratorio de San Jacinto en Molini di Prelà, Italia, diócesis de Albenga Imperia. Santa Misa con la Forma Extraordinaria del Rito Romano y Procesión eucarística.

Corpus Christi en Toledo













El pasado jueves día 7 de junio la ciudad de Toledo, celebró la Solemnidad del Corpus Christi con la procesión  siempre revestida de gran belleza. Les traemos algunas imágenes de la misma.

Ostensión del Corporal de Bolsena



Con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi se ha relaizado como cada año la ostensión del corporal del milagro de Bolsena, en la ciudad de Orvieto, Italia, en cuya catedral se custodia. Presidió la procesión Su Eminencia el Cardenal Angelo Bagnasco, Arzobispo de Génova y Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.

viernes, 8 de junio de 2012

Homilia del Santo Padre en la Solemnidad del Corpus Christi 2012


Queridos hermanos y hermanas:


Esta tarde, quisiera meditar con vosotros sobre dos aspectos, entrelazados entre sí, del Misterio eucarístico: el culto de la Eucaristía y su sacralidad. Es importante volver a tomarlos en consideración para preservarlos de visiones incompletas del mismo Misterio, como las que se han verificado en el pasado reciente.

Ante todo, una reflexión sobre el valor del culto eucarístico, en particular de la adoración del Santísimo Sacramento. Es la experiencia, que viviremos también esta tarde, después de la Misa, antes de la procesión, durante su desarrollo y cuando termine. Una interpretación unilateral del Concilio Vaticano II ha penalizado esta dimensión, restringiendo prácticamente la Eucaristía al momento de la celebración. En efecto, fue muy importante reconocer la centralidad de la celebración, en la que el Señor convoca a su pueblo, lo reúne alrededor de la dúplice mesa de la Palabra y del Pan de vida, lo alimenta y lo une a Sí, en la oferta del Sacrificio. Esta valoración de la asamblea litúrgica, en la que el Señor obra y realiza su misterio de comunión, permanece naturalmente válida, pero se debe colocar en su justo equilibrio. En efecto – como sucede a menudo – queriendo subrayar un aspecto, se acaba con sacrificar otro. En este caso, la acentuación realizada sobre la celebración de la Eucaristía ha disminuido la adoración, como acto de fe y de oración dirigido al Señor Jesús, realmente presente en el Sacramento del altar. Este desequilibrio ha tenido repercusiones también sobre la vida espiritual de los fieles. En efecto, concentrando toda la relación con Jesús eucaristía sólo en el momento de la Santa Misa, se corre el riesgo de vaciar de su presencia el resto del tiempo y del espacio existenciales. Y, de este modo, se percibe menos el sentido de la presencia constante de Jesús en medio de nosotros y con nosotros – una presencia concreta, cercana, entre nuestras casas, como «Corazón que late» de la ciudad, del país y del territorio, con sus distintas expresiones y actividades. El Sacramento de la Caridad de Cristo debe permear toda la vida cotidiana.

En realidad, es un error contraponer la celebración y la adoración, como si estuvieran en competencia la una contra la otra. Es precisamente, todo lo contrario: el culto del Santísimo Sacramento constituye el ‘ambiente’ espiritual en el cual la comunidad puede celebrar bien y en verdad la Eucaristía. Sólo si está precedida, acompañada y seguida por esta conducta interior de fe y de adoración, la acción litúrgica puede expresar su pleno significado y valor. El encuentro con Jesús en la Santa Misa se realiza verdadera y plenamente cuando la comunidad es capaz de reconocer que Él, en el Sacramento, habita su casa, nos espera, nos invita a su mesa y, luego, una vez que la asamblea se ha disuelto, permanece con nosotros, con su presencia discreta y silenciosa, y nos acompaña con su intercesión, y sigue recogiendo nuestros sacrificios espirituales y ofreciéndolos al Padre.

En este contexto, me complace subrayar la experiencia que viviremos esta tarde juntos. En el momento de la adoración, estamos todos en el mismo plano, de rodillas ante el Sacramento del Amor. El sacerdocio común y el ministerial se encuentran unidos en el culto eucarístico. Es una experiencia muy bella y significativa, que hemos vivido varias veces en la Basílica de San Pedro y también en las inolvidables vigilias con los jóvenes – recuerdo, por ejemplo las de Colonia, Londres, Zagreb y Madrid. Es evidente para todos que estos momentos de vigilia eucarística preparan la celebración de la Santa Misa, preparan los corazones al encuentro, de forma que éste resulta más fructuoso. Estar todos en silencio prolongado ante el Señor presente en su Sacramento es una de las experiencias más auténticas de nuestro ser Iglesia, que se acompaña de forma complementaria con la de celebrar la Eucaristía, escuchando la Palabra de Dios, cantando, acercándose juntos a la mesa del Pan de vida. No se pueden separar – van juntas – la comunión y la contemplación. Para comunicar verdaderamente con otra persona, tengo que conocerla, saber estar en silencio cerca de ella, escucharla, mirarla con amor. El verdadero amor y la verdadera amistad viven siempre esta reciprocidad de miradas, de silencios intensos, elocuentes, llenos de respeto y de veneración, de forma que el encuentro se viva profundamente, de modo personal y no superficial. Y, lamentablemente, si falta esta dimensión, también la misma comunión sacramental puede llegar a ser, de parte nuestra, un gesto superficial. Sin embargo, en la verdadera comunión, preparada por el coloquio de la oración y de la vida, podemos decirle al Señor palabras de confianza, como las que resonaron hace poco en el Salmo responsorial: «Yo, Señor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor (Sal 116, 16-17).

Ahora quisiera pasar, brevemente, al segundo aspecto: la sacralidad de la Eucaristía. También aquí hemos sufrido, en el pasado reciente, un malentendido sobre el mensaje auténtico de la Sagrada Escritura. La novedad cristiana en lo que respecta al culto recibió el influjo de cierta mentalidad secularista, de los años sesenta y setenta del siglo pasado. Es verdad, y permanece siempre válido, que el centro del culto ya no está en los ritos y en los sacrificios antiguos, sino en Cristo mismo, en su persona, en su vida, en su misterio pascual. Y, sin embargo, de esta novedad fundamental no se debe deducir que lo sagrado ya no existe, sino que ha encontrado su cumplimiento en Jesucristo, Amor divino encarnado. La Carta a los Hebreos, que escuchamos esta tarde en la segunda Lectura, nos habla precisamente de la novedad del sacerdocio de Cristo, «Sumo Sacerdote de los bienes futuros» (Hb 9,11), pero no dice que el sacerdocio haya terminado. Cristo «es mediador de una Nueva Alianza» (Hb 9,15), establecida en su sangre, que purifica «nuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte» (Hb 9,14). Él no abolió lo sagrado, sino que lo llevó a su cumplimiento, inaugurando un culto nuevo, que aun siendo verdaderamente espiritual, mientras estemos en camino en el tiempo, se sirve todavía de signos y de ritos, que desaparecerán sólo al final, en la Jerusalén celeste, donde ya no habrá ningún templo (cfr Ap 21,22) ¡Gracias a Cristo, la sacralidad es más verdadera, más intensa, y, como sucede para los mandamientos, más exigente! No basta la observancia ritual, sino que se requiere la purificación del corazón y la implicación de la vida.

Me complace también subrayar que lo sagrado tiene una función educativa y que su desaparición empobrece, inevitablemente, la cultura, en particular, la formación de las nuevas generaciones. Si, por ejemplo, en nombre de una fe secularizada, que no requiera signos sagrados, se aboliera esta procesión ciudadana del Corpus Domini, el perfil espiritual de Roma quedaría ‘mermado’ y nuestra conciencia personal y comunitaria quedaría debilitada. O, pesemos también en una mamá y en un papá que, en nombre de una fe desacralizada, privaran a sus hijos de toda ritualidad religiosa: en realidad, acabarían por dejar el campo libre a tantos subrogados presentes en la sociedad del consumo, a otros ritos y a otros signos, que con mayor facilidad se pueden volver ídolos. Dios, nuestro Padre, no hizo lo mismo con la humanidad: envió a su Hijo al mundo, no para abolir, sino para dar cumplimiento también a lo sagrado. En el culmen de esta misión, en la Última Cena, Jesús instituyó el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, el Memorial de su Sacrificio pascual. De este modo, Él se puso a Sí mismo en lugar de los sacrificios antiguos, pero lo hizo en el interior de un rito, que mandó perpetuar a los Apóstoles, como signo supremo y verdadero de lo Sagrado, que es Él mismo. Con esta fe, queridos hermanos y hermanas, nosotros celebramos hoy y cada día el Misterio eucarístico y lo adoramos como centro de nuestra vida y corazón del mundo. Amén.

Esplendor de la Liturgia Pontificia en Roma






Esplendor de la Liturgia Pontificia en Roma en la celebración de la Solemnidad del Corpus Christi.

Adoremus in aeternum Sanctissimum Sacramentum

 
Los esclavos de la tierra,
muertos de sed y de hambre,
de ambiciones de gobiernos,
de oficios y dignidades,

ni están hartos ni contentos,
porque el mundo miserable
les da por sustento polvo,
y para bebida el aire.

Mas quien es esclavo vuestro,
Sacramento venerable,
anda tan harto y contento,
que puede el cielo envidiarle.

Sois pan que bajó del cielo
de bendición admirable,
que dio hartura y que cubrió
del mundo las cuatro partes.

Pan de leche que masaron
Las entrañas virginales
de una soberana Niña
de los ojos de su Padre.

Sois pan supersustancial,
y sois soberana carne
del Cordero de Sión,
que los siete sellos abre.

Cordero que asó el amor
aquel Viernes por la tarde
para su gran Padre Eterno,
que comen tarde los grandes.

Sois bebida en que les dio
tan divino oro potable,
que de sus entrañas Cristo
sus pelícanos los hace.

Sois confección de jacintos,
de perlas y de corales,
la humanidad son rubíes,
la divinidad diamantes.

Que aunque diamantes en polvo
por veneno suelen darse,
al que no le prueban bien,
bien puede ser que le maten.

Dichosos esclavos son
los que las cadenas traen
de vuestro amor, Pan de vida,
pues les dais hasta la Sangre.

Por amores de los hombres
forma de esclavo tomasteis,
profecía que nos dijo,
cuando lo fue, vuestra Madre.

Que era esclava del Señor
dijo la Virgen al Ángel;
pues si de esclava nacisteis,
tened por bien que os lo llamen.

No por serlo, porque sois
vos y vuestro Padre iguales,
que no habéis hurtado el ser
de vuestro Divino Padre,

sino porque vos quisisteis
que tanto se aniquilase,
que quien no pudo pecar
representase su imagen.

Pan de vida, pues, que sois
sello del Ser inmutable
de Dios y en cerco pequeño
su divina Esencia cabe,

selladnos de vuestras letras,
para que ellas nos aparten
de los esclavos del mundo
con diferencia notable.

Y porque cuando la muerte
las prisiones nos desate,
nos deis libertad en Vos,
que es la vida perdurable.


Lope de Vega

miércoles, 6 de junio de 2012

Visita de Mons. Scheneider a Livorno, Italia


Mons. Athanasius Schneider, Obispo Auxiliar de Astana, Kazajistán, visitará Livorno, Italia:

-Día 6 de junio 

Presentación su libro Dominus est, sobre la devoción eucarística, en la Iglesia de Santa Giulia, Livorno, a las 18:30 horas.

-Día 7 de junio

Santa Misa Prelaticia con la Forma Extraordinaria del Rito Romano.


Visita de la Urna con las reliquias de San Juan Bosco a Ciudad Real


Programa de Actos los días de la visita de la Urna de San Juan Bosco
Día 14 de Junio

18:00 h Recepción de la Urna en la Iglesia de San Ingacio, Salesianos

18:15h Santa Misa

19:30h Vigilia de Oración

Tras esto, la iglesia quedará abierta para tods aquellos que deseen
visitar a Don Bosco.

Día 15 de Junio

8:30 Oración y Visitas de los alumnos del colegio

12:30 Santa Misa en la Catedral Prioral.

17:00h Despedida

Bendición de primera piedra en Córdoba





Bendición y colocación de la primera piedra del nuevo Colegio de la Trinidad en Córdoba, por Mons. Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba. 

Diócesis de Córdoba

Dedicación de iglesia en Portugal








 
Dedicación de la Iglesia de Nuestra Señora de la Luz, en Ilha Graciosa, en las Islas Azores, Portugal, por Mons. Antonio de Sousa Braga, Obispo de la diócesis de las Azores. La Santa Misa de la dedicación, Novus Ordo, estuvo revestida de una cuidada Liturgia, en plena sintonía con la tan deseada por el Santo Padre, hermeneútica de continuidad. Destacamos el uso de ornamentos tradidicionales, la dalmática pontifical del obispo, la dsposición del altar con crucifijo central flanqueado por seis candeleros, etc.

Christus Vincit
Acción Litúrgica