jueves, 23 de diciembre de 2010

"El Altar Católico" . ¡Vueltos hacia el Señor! Por Monseñor Klaus Gamber




Quiero ir publicando esta obra breve y sencilla, de Monseñor Klaus Gamber, donde se desarrolla profundamente el sentido del Altar católico. El Papa Benedicto, lo prologó siendo aún Cardenal.


Prólogo a la edición francesa 

Después de habernos entregado una edición francesa de "Die Reform der Rómischen Liturgie", los monjes de Barroux publican ahora en francés una segunda obra del gran liturgista alemán Klaus Gamber, "Zum Herrn hin", sobre la orientación de la Iglesia y del Altar. Los argumentos históricos aportados por el autor, se fundamentan en un profundo estudio de las fuentes, que él mismo efectuó; concuerdan con los resultados de grandes sabios, como F. J. Dólger, J. Braun, J. A. Jungmann, Erik Peterson, Cyrille Vogel, el Rev. Padre Bouyer, por citar tan sólo algunos nombres eminentes.
Pero lo que da importancia a este libro es sobre todo el substrato teológico, puesto al día por estos sabios investigadores. La orientación de la oración común a sacerdotes y fieles (cuya forma simbólica era generalmente en dirección al este, es decir, al sol que se eleva), era concebida como una mirada hacia el Señor, hacia el verdadero sol. Hay en la liturgia una anticipación de su regreso; sacerdotes y fieles van a su encuentro. Esta orientación de la oración expresa el carácter teocéntrico de la liturgia; obedece a la monición: "Volvámonos hacia el Señor".
Esta llamada se dirige a todos nosotros, y muestra, por encima de su aspecto litúrgico, cómo hace falta que toda la Iglesia viva y actúe para corresponder al mensaje del Señor.

Roma 18 de noviembre de 1992

Joseph Cardenal Ratzinger

Retirado por la Congregación para la Doctrina de la Fe el Nihil Obstat de Mons. Uriarte al "Jesús" de Pagola


La obra de José Antonio Pagola, "Jesús. Aproximación histórica", controvertida desde su publicación, y bendecida por Monseñor Uriarte, por fin le ha sido retirado el nihil obstat, concedido por Uriarte, tras ser estudiada por la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Pagola daba una visión de Jesús a la carta, empobrecida, separada de la Iglesia, un Jesús desgarrado de Cristo, ya no puede considerarse como tal. Jesús deja de ser Dios, para ser "el profeta de la compasión de Dios", la muerte de Jesús ya no es redentora, y así toda la obra rezuma una visión errática a conciencia. Como afirmó el Sr. Obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández: "El <<Jesús>> de Pagola, no es el Jesús de la Fe de la Iglesia".
 No podemos sino alegrarnos por esta fabulosa noticia. Recemos por los que han apoyado esta obra como Mons. Uriarte y el Cardenal Ravasi.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Cardenal Domenico Bartolucci


Traigo a colación esta interesantísima entrevista originalmente publicada por Disputationes Theologicae concedida por Monseñor Domenico Bartolucci, de 92 años, nombrado por Pío XII Maestro “ad vitam” de la Capilla Sixtina pero alejado del cargo en 1997, debido a la intervención de Mons. Piero Marini, una medida que fue vigorosamente rechazada por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger. En el pasado Consistorio fue creado Cardenal por el Santo Padre Benedicto XVI.

por Pucci Cipriani y Stefano Carusi

Maestro, la reciente publicación del Motu Proprio “Summorum Pontificum” ha traído un soplo de aire fresco en el desolador panorama litúrgico que nos rodea; también usted puede ahora, por lo tanto, celebrar la “Misa de siempre”.
-"Pero, a decir verdad, yo siempre la he celebrado ininterrumpidamente, a partir de mi ordenación… tendría dificultad, en cambio, no habiéndola dicho nunca, en celebrar la Misa del rito moderno".
¿Nunca abolida, entonces?
-"Son las palabras del Santo Padre, aún si algunos fingen no entenderlas y si muchos en el pasado han sostenido lo contrario".
Maestro, será necesario conceder a los denigradores de la Misa antigua que esta última no es “participada”…
-"¡No digamos disparates! He conocido la participación de los tiempos antiguos tanto en Roma, en la Basílica, como en el mundo, como aquí abajo en el Mugello, en esta parroquia de este bello pueblo, un templo poblado de gente llena de fe y de piedad. El Domingo, en las vísperas, el sacerdote habría podido limitarse a entonar el “Deus in adiutorium meum intende” y luego ponerse a dormir sobre el asiento… los campesinos habrían continuado solos y los jefes de familia habrían pensado en entonar las antífonas".
¿Una velada polémica, Maestro, respecto al actual estilo litúrgico?
-"Yo no sé si, ¡ay de mí!, han estado en un funeral: “aleluya”, aplausos, frases risueñas, uno se pregunta si esta gente leyó alguna vez el Evangelio; Nuestro Señor mismo lloró sobre Lázaro y su muerte. Aquí, con este sentimentalismo insípido, no se respeta ni siquiera el dolor de una madre. Yo les habría mostrado cómo asistía al pueblo a una Misa de difuntos, con qué compunción y devoción se entonaba aquel magnífico y tremendo “Dies Irae”."
¿La reforma no ha sido hecha por gente consciente y doctrinalmente formada?
-"Discúlpeme, pero la reforma ha sido hecha por gente árida, se lo repito, árida. Y yo los he conocido. En cuanto a la doctrina, el Cardenal Ferdinando Antonelli, de venerada memoria, solía decir a menudo: ¿“qué hacemos liturgistas que no conocen la teología?”."
Estamos de acuerdo con usted, Monseñor, pero es cierto también que la gente no entendía…
-"Queridísimos amigos, ¿han leído alguna vez a San Pablo: “no importa saber más allá de lo necesario”, “es necesario amar el conocimiento ‘ad sobrietatem’”. De aquí a algunos años se intentará entender la transubstanciación como se explica un teorema de matemática. ¡Pero si ni siquiera el sacerdote puede comprender hasta el fondo tal misterio!"
¿Pero cómo se llegó, entonces, a esta distorsión de la liturgia?
-"Fue una moda, todos hablaban, todos “renovaban”, todos pontificaban, en la estela del sentimentalismo, de reformas. Y las voces que se levantaban en defensa de la Tradición bimilenaria de la Iglesia eran hábilmente calladas. Se inventó una especie de “liturgia del pueblo”… cuando escuchaba estas frases, me venían en mente las palabras de mi profesor del seminario que decía: “la liturgia es del clero para el pueblo”, ella desciende de Dios y no sale desde abajo. Debo reconocer, sin embargo, que aquel aire hediondo se ha hecho menos denso. Las jóvenes generaciones de sacerdotes son, tal vez, mejores que las que las han precedido, no tienen los furores ideológicos dominados por un modernismo iconoclasta, están llenos de buenos sentimientos pero les falta formación."
¿Qué quiere decir, Maestro, con que “les falta formación”?
-"¡Quiero decir que queremos los seminarios! Hablo de aquellas estructuras que la sabiduría de la Iglesia había cincelado elegantemente durante los siglos. No se da cuenta de la importancia del seminario: una liturgia vivida, los momentos del año son vividos “socialmente” con los hermanos… el Adviento, la Cuaresma, las grandes fiestas que siguen a la Pascua. Todo esto educa, ¡y no se imagina cuánto! Una retórica tonta dio la imagen de que el seminario arruina al sacerdote, de que los seminaristas, alejados del mundo, permanecen encerrados en sí mismos y distantes de la gente. Todas fantasías para disipar una riqueza formativa plurisecular y para remplazarla luego con nada."
Retornando a la crisis de la Iglesia y al cierre de muchos seminarios, ¿Usted es partidario de un retorno a la continuidad de la Tradición? -"Mire defender el rito antiguo no es ser del pasado sino ser “de siempre”. Vea, se comete un error cuando a la misa tradicional se la llama “Misa de San Pío V” o “Tridentina”, como si fuese la Misa de una época particular: es nuestra Misa, la romana, es universal en los tiempos y en los lugares, una única lengua desde la Oceanía hasta el Ártico.
Por lo que respecta a la continuidad en los tiempos, quisiera contarles un episodio. Una vez estábamos reunidos en compañía de un Obispo, cuyo nombre no recuerdo, en una pequeña iglesia del Mugello, y llegó la noticia de la repentina muerte de un hermano nuestro, propusimos celebrar enseguida una Misa pero nos dimos cuenta de que sólo había misales antiguos. El Obispo rechazó categóricamente celebrar. No lo olvidaré nunca y reitero que la continuidad de la liturgia implica que, salvo minucias, se pueda celebrar hoy con aquel viejo misal polvoriento tomado de un estante y que hace cuatro siglos sirvió a un predecesor mío en el sacerdocio."
Monseñor se habla de una “reforma de la reforma” que debería limar las deformaciones que vienen de los años sesenta…
-"La cuestión es bastante compleja. Que el nuevo rito tenga deficiencias es ya una evidencia para todos y el Papa ha dicho y escrito varias veces que debería “mirar al antiguo”; sin embargo, Dios nos guarde de la tentación de los líos híbridos; la Liturgia, con la “ele” mayúscula, es la que nos viene de los siglos, ella es la referencia, no se la debe corromper con compromisos “a Dio spiacenti e a l’inimici sui” [que desagradan a Dios y a sus enemigos]."
¿Qué quiere decir, Maestro?
-"Tomemos, como ejemplo, las innovaciones de los años sesenta. Algunas “canciones populares” beat y horribles y tan de moda en las iglesias en el ’68, hoy ya son trozos de arqueología; cuando se renuncia a la perennidad de la tradición para hundirse en el tiempo, se está condenado al cambiar de las modas. Me viene a la mente la Reforma de Semana Santa de los años cincuenta, hecha con una cierta prisa bajo un Pío XII ya cansado. Y bien, sólo algunos años después, bajo el pontificado de Juan XXIII (quien, más allá de lo que se diga, en liturgia era de un tradicionalismo convencido y conmovedor), me llegó una llamada de Mons. Dante, ceremoniero del Papa, que me pedía preparar el “Vexilla Regis” para la inminente celebración del Viernes Santo. Respondí: “pero lo han abolido”. Se me respondió: “el Papa lo quiere”. En pocas horas, organicé las repeticiones de canto y, con gran alegría, cantamos de nuevo lo que la Iglesia había cantado por siglos en aquel día. ¡Todo esto para decir que, cuando se hacen desgarros en el tejido litúrgico, esos agujeros son difíciles de cubrir y se ven! Nuestra liturgia plurisecular debemos contemplarla con veneración y recordar que, en el afán de “mejorarla”, corremos el riesgo de hacerle sólo daños."
Maestro, ¿qué papel tuvo la música en este proceso?
-"Tuvo un rol importante por varias razones. El melindroso cecilianismo, al cual ciertamente Perosi no fue ajeno, introdujo con sus aires pegadizos un sentimentalismo romántico nuevo, que nada tenía que ver con aquella densidad elocuente y sólida de Palestrina. Ciertas extravagancias de Solesmes habían cultivado un gregoriano susurrado, fruto también de aquella pseudo restauración medievalizante que tanta suerte tuvo en el siglo XIX.
Cundía la idea de la oportunidad de una recuperación arqueológica, tanto en música como en liturgia, de un pasado lejano del cual nos separaban los así llamados “siglos oscuros” del Concilio de Trento… Arqueologismo, en resumen, que no tiene nada que ver con la Tradición y que quiere restaurar lo que tal vez nunca ha existido. Un poco como ciertas iglesias restauradas en estilo “pseudo-románico” por Viollet-le-Duc.
Por lo tanto, entre un arqueologismo que quería remitirse al pasado apostólico, prescindiendo de los siglos que nos separan de ellos, y un romanticismo sentimental, que desprecia la teología y la doctrina en una exaltación del “estado de ánimo”, se preparó el terreno para aquella actitud de suficiencia respecto a lo que la Iglesia y nuestros Padres nos habían transmitido."
¿Qué quiere decir, Monseñor, cuando en el ámbito musical ataca a Solesmes?
-"Quiero decir que el canto gregoriano es modal, no tonal; es libre, no ritmado, no es “uno, dos tres, uno dos tres”; no se debía despreciar el modo de cantar de nuestras catedrales para sustituirlo con un susurro pseudo-monástico y afectado. No se interpreta un canto del Medioevo con teorías de hoy sino que se lo toma como ha llegado hasta nosotros; además, el gregoriano sabía ser también canto de pueblo, cantando con fuerza nuestro pueblo expresaba su fe. Esto Solesmes no lo entendió, pero todo esto sea dicho reconociendo el gran y sabio trabajo filológico que hizo con el estudio de los manuscritos antiguos."
Maestro, ¿en qué punto estamos, entonces, de la restauración de la música sagrada y de la liturgia?
-"No niego que haya algunos signos de restablecimiento. Sin embargo, veo el persistir de una ceguera, casi una complacencia por todo lo que es vulgar, grosero, de mal gusto e incluso doctrinalmente temerario… No me pida, por favor, que dé un juicio sobre las “chitarrine” y sobre las “tarantelle” que todavía nos cantan durante el ofertorio… El problema litúrgico es serio, no se debe escuchar a aquellas voces que no aman a la Iglesia y que se lanzan contra el Papa. Y si se quiere sanar al enfermo, hay que recordar que el médico piadoso hace la llaga purulenta…"

La entrevista fue traducida por el magnífico blog "La Buhardilla de Jerónimo"
http://la-buhardilla-de-jeronimo.blogspot.com/

martes, 21 de diciembre de 2010

Probable Doctorado de San Juan de Ávila



Nos hacemos eco de lo que en otras web se ha comentado. Es más que probable que nuestro paisano San Juan de Ávila sea nombrado Doctor de la Iglesia, cosa que nos llenaría de inmensa alegría tanto a España como a la Diócesis-Prioral.
Según afirma la web Secretum Meum Mihi, el pasado día 18 de diciembre, se reunieron en Roma en la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos, un grupo de teólogos consultotres del citado dicasterio para discutir la concesión del título de Doctor de la Iglesia a San Juan de Ávila. Precedió a esta reunión, otra en la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la que se declaró que la doctrina del Santo manchego había sido eminente, superior a la del resto de teólogos, paso previo para que el Papa pueda definirlo como Doctor de la Iglesia. Nos llena de honda alegría la posibilidad de que nuestro Santo Patrón diocesano sea declarado Doctor de la Iglesia.

La web Hermana Una Voce Málaga nos cita.



Quiero agradecer a la magnífica web de Una Voce Málaga que nos haya citado. Es un impulso de ánimo para seguir adelante inestimable, de esta página señera en lo que se refiere a Misa Tradicional en España y en el mundo. Unidos caminamos hacia Dios, unidos en un mismo sentir y en una misma Fe, siempre bajo la paternal indicación del Sumo Pontífice. ¡Gracias Una Voce Málaga!


http://www.unavocemalaga.com/

lunes, 20 de diciembre de 2010

Misa Tradicional en Daimiel



Hasta hace poco se celebraban en Daimiel (Ciudad Real) eventuales Misas Tradicionales en la Ermita del Cristo de la Luz, de los PP Pasionistas. Los oficiantes eran el Padre Carlos Mestre Roc y el Padre Juan María de Montagut, de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Es la última constancia que tengo de celebraciones de la Santa Misa Tradicional en la Diócesis Prioral, imploremos a Dios que muy pronto sea un sacerdote diocesano el que celebre la Santa Misa, como indica el Motu Proprio, en Ciudad Real, para un grupo estable y numeroso de fieles.

domingo, 19 de diciembre de 2010

IV Domingo de Adviento en Toledo


Belleza litúrgica en nuestra Diócesis Madre y Hermana Toledo en el IV Domingo de Adviento.  Esta comunidad religiosa,Hermanos de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina, reside en Toledo, en la Iglesia del Divino Salvador, joven congregación, fiel a la Iglesia, y de una vitalidad más que evidente. Es un gozo ver en estos jóvenes la entrega total y sin parcelas a Cristo y a su Iglesia.



sábado, 18 de diciembre de 2010

Spes Nostra

Expectación del Parto de la Santísima Virgen



Es precisamente en España donde comienza a celebrarse con asiduidad y fervor a partir del siglo VII. En el mes de diciembre del año 656, durante el reinado de Recesvinto. tuvo lugar la celebración del X Concilio de Toledo. Los obispos allí reunidos eran bien conscientes de la importancia de recordar a María como protagonista imprescindible en el misterio de la Encarnación del Señor. Y eran conscientes también de las dificultades que el tiempo de primavera, en el que se celebra la Anunciación a María y la Encarnación del Señor. oponía a la celebración adecuada de esa fiesta. Así que, con buen sentido, en el primero de sus siete cánones decidían colocar una fiesta especial en las vísperas esperanzadas de la Natividad del Se-ñor:
«Porque en el día en que el ángel comunicó a la Virgen la concepción del Verbo, no se puede celebrar este misterio dignamente, a causa de las tristezas de la Cuaresma o las alegrías pascuales, que con frecuencia coinciden con él, declaramos y mandamos que el octavo día antes del nacimiento del Señor se consagre con toda solemnidad al honor de su Madre. De esta manera. así como la Natividad del Hijo se celebra durante ocho días seguidos, del mismo modo podrá tener también una octava la festividad sagrada de María.,
Aquella iniciativa se debía en gran parte al celo de Eugenio, el santo y sabio arzobispo de Toledo. tan buen teólogo como delicado poeta. Sería aquél uno de los últimos actos de su pontificado. Pero el mismo amor a esta fiesta profesaban San Fructuoso, que acababa de ser elegido como obispo de Braga, y, sobre todo, San Ildefonso, el inmediato sucesor de Eugenio en la sede toledana. A él, que tanto escribió sobre María, se debe el texto de la misa —Erigamus quaeso— en honor de la Virgen, que había de celebrarse el 18 de diciembre. Junto a estos grandes padres de la Iglesia habría que mencionar a muchos otros testigos de la fe en las tierras de Hispania.
Idéntica estima profesaba el pueblo cristiano a esta «fiesta de Santa María". Tanto es así que cuando hubo que abandonar el antiguo rito hispano para aceptar la liturgia romana, lo hicieron a condición de que les fuera permitido conservar esta hermosa y sentida celebración.
Esta hermosa fiesta mariana, nos enfoca en este tiempo de adviento a esperar contemplativamente la venida del Señor. También es conocida esta fiesta como la de la Virgen de la O, por las antífonas del Magnificat de la liturgia de las horas, que dan comienzo en la víspera de esta fiesta y cocluyen el día 24. La antífona de hoy está impregnada de esperanza, como el resto, donde el Oh manifiesta ese deseo anhelante de la venida del Mesías.



O Adonai, et Dux domus Israel,
qui Moysi in igne flammae rubi apparuisti,
et ei in Sina legem dedisti:
veni ad redimendum nos in brachio extento.
Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel,
que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente
y en el Sinaí le diste tu ley:
ven a librarnos con el poder de tu brazo.

viernes, 17 de diciembre de 2010

El uso de la dalmática por los acólitos en Ciudad Real.

Acólitos Hermandad Flagelación



La controversia creada dentro del mundo cofrade de la capital Prioral con respecto a la prohibición del uso de la dalmática por los acólitos en las procesiones, ha creado una guerra abierta de la creciente juventud cofrade y católica.
Bien es cierto que en las actuales disposiciones sobre el uso de la dalmática, ésta queda reservada a los diáconos, y no se hace alusión a la tunicela subdiaconal, prenda que con el tiempo se hizo idéntica a la dalmática en las formas que no en el uso. El privilegio antiquísimo de algunas Iglesias particulares concedido por la Santa Sede, del uso por parte de los acólitos, equivalentes al ministerio subdiaconal, de esta prenda propia de este ministerio abolido, es ampliamente conocido, tanto en España como en Inglaterra.
Fe de este privilegio, dan las dalmáticas de tamaño reducido que existen diseminadas por el ámbito nacional, Sevilla, Toledo, Ciudad Real, etc.





De las prohibiciones de las tradiciones nos habla el canon 28 del Derecho Canónico:Firmo praescripto can. 5, consuetudo, sive contra sive praeter legem per contrariam consuetudinem aut legem revocatur; sed, nisi expressam de iis mentionem faciat, lex non revocat consuetudines centenarias aut immemorabiles, nec lex universalis consuetudines particulares”("Quedando a salvo lo prescrito en el canon 5, la costumbre, tanto contra la ley como extralegal, se revoca por costumbre o ley contrarias; pero, a no ser que las cite expresamente, la ley no revoca las costumbres centenarias o inmemoriales, ni la ley universal revoca las costumbres particulares").
Nuestro Obispo-Prior, Mons. Antonio Algora, publicó una carta recientemente prohibiendo el uso de la dalmática por parte de los acólitos, citando el Ceremonial de los Obispos y el Ordenamiento General del Misal Romano. Me sorprende que amoneste a los fieles, y no lo haga por otro lado a su clero, ya que el uso de la dalmática por los diáconos es muy limitado, y el de otros ornamentos prescritos y obligatorios.