martes, 7 de febrero de 2012

Beato Pío IX


Traemos estas palabras del Beato Pío IX, dirigidas al clero de Austria, que tristemente hoy se encuentra en riesgo de cisma por clara desobediencia al Papa y a la Iglesia, además de mantener doctrinas heréticas. Que el Papa Santo Mastai Ferretti consiga la unidad y la ortodoxia de la Santa Fe Católica.

El Clero, sus obligaciones.

"Y no habiendo nada que más asiduamente instruya a los demás en la virtud, piedad y culto de Dios que la vida y ejemplo de aquellos que se dedicaron al divino ministerio, no dejéis de establecer con toda industria entre vosotros lo que puede restaurar la disciplina del clero donde esté decaída, y promováis donde fuere necesario su cuidadosa formación. A este fin, amados hijos Nuestros Venerables Hermanos, consultando entre vosotros las decisiones y todos los pareceres, diligentísimamente procurad que los varones eclesiásticos, acordándose siempre de la propia dignidad y oficio, se aparten de todas aquellas cosas que a los clérigos les están prohibidas y que de ninguna manera les caen bien, y brillando con el ornato de todas las virtudes sirvan de ejemplo a los fieles en la palabra, en la conversación, en la caridad, fe y castidad, que recen las horas canónicas diurnas con la atención y afecto de piedad conveniente y se ejerciten en la santa oración y se dediquen a la meditación de las cosas celestiales, amen el decoro de la casa de Dios, cumplan las sagradas funciones y ceremonias según el Pontifical y Ritual Romano, y desempeñen solícita, sabia y santamente las funciones del propio ministerio, ni omitan nunca los estudios sobre todo de las sagradas disciplinas y demuestren una actividad asidua en procurar la salvación eterna de los hombres; con el mismo cuidado vigilad que todos los canónigos y beneficiarios adscriptos al coro de cada templo metropolitano, catedral y colegial, procuren brillar en todas partes con la gravedad, integridad de vida y afición a la piedad, como lámparas ardientes puestas sobre el candelabro en el templo del Señor y cumplan diligentemente todas las obligaciones del cargo recibido, guarden la ley de residencia, cuiden del esplendor del oficio divino y animosos en las vigilias del Señor celebren las divinas alabanzas con afecto, debida, pía y religiosamente, no con la mente distraída ni los ojos vagos, ni con indecorosa posición del cuerpo, teniendo siempre en la memoria que van al coro, no sólo a rendir santísimo culto y veneración a Dios, sino también a implorar todo bien del mismo Dios para sí mismos y todos los demás".


Beato Pío PP IX 

Singulari Quidem
Carta Encíclica sobre los problemas religiosos de la Iglesia de Austria
17 de marzo de 1856

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